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  Pixie Blog: junio 2009

Food Inc.

Paso un tiempo entre que me mude a mi departamento y la primera vez que subi a la terraza del edificio. El anterior inquilino habia dejado una extension por la que me llegaba el servicio de cable, sin que llegara la factura. Un dia decidi instalar la banda ancha de esa misma empresa, y el tipo que vino a instalarla no solo me corto el cable gratis sin avisarme, sino que ademas se ofrecio a reconectarmelo si le daba en mano 150 pesos extra a el. Me dio tanta bronca que esa misma noche me tome el ascensor y por primera vez fui hacia arriba, con una pinza, un cuchillo y una linternita en la boca para intentar unir de nuevo los cables que en mi imaginacion el tipo habia cortado y habia dejado ahi a la vista. Subi de noche por la paranoia de que me viera algun vecino maniobrando los cables con cara de forajido. La terraza era un espacio abandonado en lo alto, asomando entre la multitud de edificios. Se me ocurrio que era como la punta de esos kilometricos arboles que asoman por encima del techo impenetrable del amazonas. Un espacio decididamente bizarro. En un rincon encontre una parrilla, casi destruida, que evidentemente a nadie le importaba aprovechar. La barandilla que daba a la calle mostraba un horizonte verde que en medio de la enajenacion urbana parecia casi salvaje. El techo de los parques que se extienden hasta el rio. Mas lejos, encontre un mundo raro de chozas en las alturas. Suerte de casas en las terrazas. Me hizo acordar al barco en la azotea de Ghost Dog. Varios de los edificios que dan contra el parque tienen la suya. Y son chozas que parecen estar ahi desde el anio 20, 40 o 50, no son ningun deck de revista de disenio. Parecen mas el capricho de un escritor demente. Interesado en el asunto me asome por una de las paredes laterales de la terraza y descubri que el tipo que vive en el ultimo piso del edificio de al lado, directamente se armo un jardin. El tipo tiene un arbol en su terraza, y casi un metro de tierra. De vez en cuando subo de dia, solamente para mirar como lee en su silla mecedora a traves de la ligustrina que lo separa de la terraza de mi edificio. Es una isla en el techo del caos de cemento. Una sola de las veces que volvi a subir me encontre con alguien, una vieja que lavaba la ropa en una pileta al lado de la parrilla abandonada. Tenia los pelos chamuscados y la mirada perdida. Desde ese entonces no dejo de pensar en el espacio desaprovechado. Cada manzana de la ciudad debe tener algo asi como un 40 por ciento de manzana en terrazas. Y casi todas estan vacias. Si lo sumamos, viene a ser un porcentaje importante de la superficie de la ciudad. Estoy juntando fuerzas para bajar un dia a una reunion de consorcio e intentar lidiar con los fantasmas que se reunen ahi, para plantear hacer un pozo comun con expensas extraordinarias (que siempre vienen y quien sabe a donde iran) y poner unos canteros. Hay que armar una huerta ahi arriba. Cada edificio podria tranquilamente tener su huerta, y el techo de la ciudad de Buenos Aires que hoy es de membrana plateada se podria poblar de calabazas y morrones. Cada tanto uno de los vecinos podria hacer un viaje descendente en ascensor repartiendo verduras. Asi podriamos dejar de lado la pseudo comida industrial que se vende en los supermercados. Ya encontraron tantos sustitutos para lo que antes era el azucar, la harina o la manteca que hoy lo unico que tienen en comun algunos alimentos como las galletitas con sus antecesoras es la forma.

Food Inc. es uno de esos documentales reveladores que tanto abundan hoy, en la que para muchos (digamos muchos para no hablar en primera persona) es la era del desenmascaramiento. Y eso esta bueno. Aca va el trailer:


Smog, o la vuelta de Nico_Pixie al blog.


1990. Los inicios de Carlos Menen y de mi adolescencia. Todo pasaba en Hurlingham, 40 kilometros al poniente de la Capital Federal. Ya era la epoca en la que todo se empezaba a saber, la epoca de intentar ser la historia extraordinaria en la voz de las chicas, de lookearse, comprar las primeras remeras de rock, hablar de discos y juntarse en los bares de noche con los que hacian lo mismo que uno.
En el barrio habia solo tres personas que viajaban hasta la Bond Street a comprar vinilos. De esos tres, solo uno de ellos tambien iba al parque Saavedra a comprar historietas. El exhibia orgulloso, porque esto si que estaba anios luz de cualquier cosa, haber estudiado dibujo con el hijo de Breccia.
Su hermano es un musico que pocos vieron brillar y su madre, una maestra de escuela de las que realmente se dedico a enseniar.
A principios de otonio nos juntamos, hoy que ya tenemos hijos, y pude comprobar que su universo psicodelico se traslado a la tierra bajo la extrania forma de dos hermosas mellizas salidas del Gran Pez de Tim burton. Nos solemos recomendar discos. La vez anterior fue Galaxia 500. Pero mas bien soy yo el que espera el encuentro para volver a tirar sus discos al blog de pixie, esos vinilos que le llegan de otro pais o de la vieja galeria que solia visitar, no se.
Dos nuevos discos de el, el Dr KALLIS:

Supper y A river aint too much to love.

Los dos son de SMOG, la ex banda de Bill Callahan.
En este mismo momento estoy esuchando una cancion de Smog que se llama Truth Serum y creo que la voy a seguir escuchando hasta que termine el otonio.